El paraíso está en silencio

Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva:
el silencio

Rosario Castellanos

Cancún, el centro turístico integralmente planeado por excelencia, se preparaba para celebrar su 50 aniversario el 20 de abril, pero llegó la pandemia y se fueron los turistas, cerraron los hoteles, muchos trabajadores volvieron a sus lugares de origen y se cimbró un rotundo silencio. Es tierra que no se trabaja, lugar en que nada se produce más que experiencias; y de momento, nada se vende, el changarro está cerrado.

Esta galería ilustra, desde lugares turísticos y otros no tanto, lo que quedó flotando en el aire caribeño que respiro estos días: vacío y silencio.

 

Vista desde uno de los muelles de pescadores. Enfrente, la Zona Hotelera de Cancún, 26 kilómetros dedicados al turismo y al entretenimiento.

 

Playa del Niño, en la localidad de Puerto Juárez, es una de las más visitadas por locales. En la foto, dos salvavidas impiden la entrada a la playa a una familia. “Mientras más rápido hagan caso, más rápido podremos volver”.

 

Los ferrys de la compañía Ultramar hacen 12 cruces en total al día entre Cancún e Isla Mujeres. En temporada realizan más de 36 viajes. Esto cambia día con día según las restricciones gubernamentales.

 

Dos familias se hacen fotografías desde el mirador de Playa Delfines en la Zona Hotelera.

Un retén de la policía controla el acceso a la Zona Hotelera; para ingresar, debes comprobar que estás hospedado o que vives en esta parte de la ciudad.

Del total de la oferta hotelera en Cancún, solo permanece ocupado el 4.3%. Estos hoteles dan servicio a los viajeros que se quedaron varados en este destino por la pandemia.

Así luce el centro de la Zona Hotelera por la tarde. Es el punto que aglomera restaurantes, discotecas y la entrada a Playa Forum, una de las más concurridas por turistas y locales.

Una familia observa el atardecer en Isla Blanca a principios de abril, antes de que prohibieran el paso. Este punto, perteneciente al lado occidental del municipio de Isla Mujeres, atrae a una gran cantidad de visitantes, en su mayoría locales.

Somos

La pandemia global de Covid-19 ha catalizado la degradación del ejercicio periodístico como una manifestación cultural de primer orden. A nuestro lado y en todas direcciones, vemos caer redacciones enteras y explotar medios en una crisis infinita. El mundo como lo conocíamos ha terminado. Sin embargo, nos quedan nuestras historias y el lenguaje que las enuncia desde una particularidad que nos empuja a irrumpir. CONTAGIO es una revista digital de historias para el fin del mundo. Crónicas, híbridos, fotorrelatos y testimonios desde el margen de la Historia. No mantenemos ninguna esperanza, pero creemos en lo nuestro, vivimos ahora y lo escribimos. Nuestra experiencia es proteica; nuestra locura, creativa; nuestro ocio, activo; y nuestra irresponsabilidad, literaria.

Lo que hacemos:

Contar historias

Contarnos cosas

Contactar vida inteligente

Contaminar la blancura mental

Contagiar ideas

Más Historias
Fémina carnicería
Skip to content