revista contagio rene velazquez de leon

San Agustín de todos los olvidos

Las orillas de la modernidad

Mas como ni mi consejo ni diligencia aprovecharon para que aquello a que éramos idos fuese ganado conforme al servicio de Vuestra Majestad, y por nuestros pecados permitiese Dios que de cuantas armadas a aquellas tierras han ido ninguna se viese en tan grandes peligros ni tuviese tan miserable y desastrado fin, no me quedó lugar para hacer más servicio de éste, que es traer a Vuestra Majestad relación de lo que en diez años que por muchas y muy extrañas tierras que anduve perdido y en cueros, pudiese saber y ver, así en el sitio de las tierras y provincias de ellas, como en los mantenimientos y animales que en ella se crían, y las diversas costumbres de muchas y muy bárbaras naciones con quien conversé y viví, y todas las otras particularidades que pude alcanzar y conocer, que de ello en alguna manera Vuestra Majestad será servido: porque aunque la esperanza de salir de entre ellos tuve, siempre fue muy poca, el cuidado y diligencia siempre fue muy grande de tener particular memoria de todo, para que si en algún tiempo Dios nuestro Señor quisiese traerme a donde ahora estoy, pudiese dar testigo de mi voluntad, y servir a Vuestra Majestad.
Naufragios
Alvar Núñez Cabeza de Vaca

Texto y fotos: René Velázquez de León

Las fronteras de las ciudades son simbólicas. En la Ciudad de México tan pronto uno sale de sus vías rápidas los límites de la civilización se desvanecen. Al norte, Ecatepec es por definición una inmensa ciudad-suburbio. Desde los puentes de Avenida Central el paisaje es una sucesión monótona de techos grises, cables y tinacos. Es el reino de los automóviles, los peatones son ciudadanos de segunda que hacen valer su materialidad: retan a los automóviles y, desafiantes, se mueven en viejos triciclos, bicicletas o motonetas.

No hay sentido en las calles.

Dentro de Ecatepec coexiste San Agustín, suburbio del suburbio, edificado como una utopía de convivencia comunitaria, es una cuadrícula cruzada por dos avenidas: Lourdes y San Agustín, que son atravesadas por pequeñas calles que se proponían peatonales, pero eso ya no es así. El idealismo setentero dio paso a la realidad brutalista del país: dos temblores, crisis económicas sin fin, corrupción desbocada, abandono. Con el paso de los años se convirtió en una región peligrosa, sus calles nunca han tenido mantenimiento, el drenaje colapsa en época de lluvia, el alumbrado es ínfimo y el arroyo vehicular es paisaje lunar, los baches son cordilleras. En las estrechas calles peatonales sus habitantes compiten con sus propios autos, ya nadie se acuerda de la utopía comunitaria.

revista contagio rene velazquez de leon

San Agustín es un suburbio pobre, populoso, sus habitantes, dedicados al comercio, en su mayoría informal. No es un pueblo venido a menos, sino el laboratorio de una ciudad fallida donde todo es límite. Sus habitantes son sobrevivientes que ya no esperan nada (no somos nada), no hay conciencia de la pobreza, han sido alienados a través del tiempo por todos los gobiernos sucesivos, las promesas nunca se han cumplido.

En verano, al arribo de las lluvias, las calles son ríos, las alcantarillas empiezan a escupir agua sucia y hedionda a borbotones, jaurías de perros juegan y corren, jóvenes chacales ensimismados ven con lejanía el espectáculo de los transeúntes corriendo para salir del infierno acuático. Los vecinos observan todo de forma abúlica, ellos ya tienen sus impermeables y botas de hule de la temporada, estoicamente sacan el agua de sus casas y esperan pacientemente a que deje de llover y el agua baje para revivir. Parecería que no existe riesgo de salud: salmonela, diarrea, disentería, me pregunto si existirán cifras epidemiológicas, y al momento me respondo: iluso, acá ya no importan las cifras, la realidad corre más lejos que la epistemología.

revista contagio rene velazquez de leon

En la vía publica los comercios informales son estructuras metálicas fijas que se han apropiado de un carril del flujo vehicular y han construido pequeñas plataformas que los salvan de las inundaciones, incluso con canales que los liberan del agua: ingeniería lumpen. Los comerciantes con establecimientos hace mucho que perdieron la batalla y se resignan a la apropiación del espacio público frente a sus comercios, la acera es un pasaje mercantil donde el que prevalece es el cabrón.

San Agustín es lo que Baudrillard definió como una metástasis general de valor, crisol del capitalismo depredador: todos tienen celular, hay tiendas de empeño, visten a la moda tipo nike, puma, etc., ven videos de tik tok, siguen a youtubers, platican en Facebook, etc. La justicia ha sido engullida (fagocitada) por la propia realidad costumbrista; las patrullas y los policías son parte del paisaje, pero no tienen mayor relevancia, ya se sabe, el patrón está en otro lado.

Al final del día, de regreso a Avenida Central parece que todo vuelve a la normalidad, muy pronto uno alcanza el circuito interior en la Ciudad de México, y podemos volver a olvidarnos del mal sueño que significa vivir en la periferia de la modernidad.

revista contagio rene velazquez de leon

revista contagio rene velazquez de leon

Somos

La pandemia global de Covid-19 ha catalizado la degradación del ejercicio periodístico como una manifestación cultural de primer orden. A nuestro lado y en todas direcciones, vemos caer redacciones enteras y explotar medios en una crisis infinita. El mundo como lo conocíamos ha terminado. Sin embargo, nos quedan nuestras historias y el lenguaje que las enuncia desde una particularidad que nos empuja a irrumpir. CONTAGIO es una revista digital de historias para el fin del mundo. Crónicas, híbridos, fotorrelatos y testimonios desde el margen de la Historia. No mantenemos ninguna esperanza, pero creemos en lo nuestro, vivimos ahora y lo escribimos. Nuestra experiencia es proteica; nuestra locura, creativa; nuestro ocio, activo; y nuestra irresponsabilidad, literaria.

Lo que hacemos:

Contar historias

Contarnos cosas

Contactar vida inteligente

Contaminar la blancura mental

Contagiar ideas

Más Historias
Anomalía, 30 segundos más cerca del día del Juicio Final
Skip to content